Ayer, 4 de agosto de 2026, nos dejó José Antonio Carmona Carmona, «Pepe Habichuela», a los 82 años. Y desde nuestra cueva, en el corazón del Sacromonte, no podíamos dejar pasar la ocasión de honrar a uno de los grandes maestros de la guitarra flamenca.
Un niño del Sacromonte
Pepe nació en Granada en octubre de 1944, en el seno de la dinastía Habichuela, fundada por su abuelo «Habichuela el Viejo». Pero fue aquí, en las cuevas del Sacromonte, donde dio sus primeros pasos como guitarrista: siendo un chaval, subía las cuestas con su guitarra a cuestas para tocar en las zambras y ganarse unas perras.
En estas mismas laderas, entre cante, baile y toque, se forjó el estilo que después llevaría por el mundo entero. En 1964 se marchó a Madrid, pero el Sacromonte nunca dejó de latir en su forma de tocar.
Mejores canciones – Imprescindibles de su discografía:
«Yerbagüena» — El tema que da nombre a su disco en solitario para el sello Nuevos Medios, grabado junto a su hermano Juan a la segunda guitarra, Carles Benavent al bajo y el brasileño Rubem Dantas a la percusión. Una rumba antológica y sello de identidad de toda una generación de guitarristas.
«Homenaje a D. Antonio Chacón» — El disco que grabó junto a Enrique Morente en 1976, con el que ganó el Premio Nacional de Discografía en 1975. Un clásico absoluto de la discografía flamenca del siglo XX.
«Despegando» y «Negra, si tú supieras» — Junto al anterior, los tres discos que grabó con Enrique Morente y que la afición y la flamencología consideran pilares del flamenco de las últimas décadas. La complicidad entre ambos artistas dio lugar a una de las alianzas más importantes del flamenco moderno.
«Yerbagüena (Oriente)» — Su experimento junto a Bollywood Strings, publicado en 2001, fusionando la guitarra flamenca con las cuerdas de la música clásica india. Pepe nunca dejó de buscar nuevos caminos para el toque.
«Hands» — Su colaboración con el contrabajista de jazz Dave Holland, prueba de que el flamenco de Pepe también dialogaba de tú a tú con el jazz internacional, un terreno que también compartió con Don Cherry.
«Tangos de la Plaza» — Junto al guitarrista Agustín Carbonell «Bola», uno de esos temas que enseñan por qué Pepe era, sobre todo, un maestro del compás y del acompañamiento.
«Luz de Luna» (bulerías) y «Calaña viva calaña» — Grabadas junto a Antonio Sousa, muestran su vertiente más fiestera, la misma que se respira en las noches de zambra del Sacromonte.
«Soleá con Pepe Habichuela» — Con Kiki Morente, una soleá que rinde tributo al legado compartido con la familia Morente.
«Mi Sentir» — Junto a su hijo Josemi Carmona, su sobrino Juan Carmona y Juan José Suárez «Paquete», un tema que resume el testigo pasado de generación en generación dentro de la dinastía Habichuela.
«Tan Afortuna Yo Soy» — Con la voz de Carmen Linares, otro ejemplo de su faceta como acompañante insustituible de las grandes figuras del cante.
Colaboraciones con Camarón de la Isla y Juanito Valderrama — Como guitarrista de acompañamiento, Pepe fue pieza clave en la historia del cante junto a estos dos gigantes del flamenco, en los tablaos madrileños de los años 60 y 70.
Desde tablaos como Torres Bermejas hasta los escenarios de jazz internacional, pasando por festivales como Flamenco On Fire de Pamplona (del que fue embajador perpetuo desde 2014), Pepe Habichuela llevó el toque flamenco de Granada por todo el mundo, sin perder jamás la raíz que aprendió en estas mismas cuevas. Su carrera fue reconocida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2018 y la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.
En La Cueva de los Amaya lo recordamos con todo nuestro cariño. Porque el mismo duende que lo vio nacer como artista en el Sacromonte sigue vivo en cada guitarra que suena aquí. Descansa en paz, maestro.