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La historia de los cafés cantantes

que son cafes cantantes
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De los Cafés Cantantes a la Zambra: El Viaje que Cambió el Flamenco para Siempre

¿Has pensado alguna vez cómo el flamenco pasó de ser un pasatiempos en reuniones familiares íntimas a ser un arte visto por millones de personas en todos los escenarios del mundo?

Pues bien, hoy hemos querido hablar de los cafés cantantes, ya que este tipo de espectáculos forman parte de la historia del flamenco.

Antes de que hubiese tablaos o cuevas flamencas tal y como las conocemos hoy, el flamenco se representaba en los cafés cantantes.

Durante esta época, que podemos abarcarla desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX, es la que definió el surgimiento del flamenco como espectáculo profesional a nivel mundial.

¿Qué eran los Cafés Cantantes?

Los cafés cantantes surgieron entre los años 1840 y 1920 y eran establecimientos, donde servían bebidas y comida, pero que además podías deleitarte con un espectáculo flamenco profesional sobre un tablado de madera en directo.

Podríamos decir que en estos lugares el flamenco «salió del armario» y comenzó a profesionalizarse. Los artistas flamencos, ya no solo cantaban para sus familiares y amigos, ahora podían dedicarse a ello profesionalmente, obtener un salario y crear una competencia sana que mejoró la técnica del baile, la complejidad del cante y la maestría de la guitarra a niveles nunca vistos.

Este hecho, cambió para siempre el folclore en una disciplina artística completa y con técnica.

Fue en estos cafés cantantes donde se establecieron los «palos» o estilos del flamenco que existen a día de hoy, logrando que voces legendarias y bailaores con un arte único pudieren dedearse a este arte como profesión, convirtiéndose en las primeras estrellas mediáticas del género.

Granada: la ciudad clave en la historia del flamenco

Granada, junto a Sevilla o Cádiz fueron pioneras en el surgimiento de los cafés cantantes. Los cafés cantantes granadinos se hicieron muy populares, pues no eran solo lugares de ocio; también se transformaron en centros de debate intelectual y artístico donde se daban cita figuras que hoy son leyenda.

De hecho, hay cafés cantantes muy famosos y míticos como Café de Chinitas o el Café de la Marina, que fueron fuente de inspiración de poetas y pintores.

En la ciudad de Granada, tanto las cuevas del Sacromonte como los cafés contantes, eran lugares muy famosos. Mientras en el centro de la ciudad los cafés llamaban la atención de los viajeros por sus luces de gas y folclore urbano, en las laderas del Sacromonte las Zambra era un lugar que mantenía su raíz ancestral.

Esta zambra, que tenía un estilo más improvisado y familiar, era lo que más atraía a las miradas de los viajeros románticos y artistas de renombre como Federico García Lorca, quien veía en las cuevas la representación más pura del «duende».

El Legado que Vive en Cueva Los Amayas

Actualmente, cuando vienes a nuestra cueva, estás viviendo la evolución directa de aquellos cafés cantantes adaptada al entorno mágico del Sacromonte. La herencia de estos cafés son clave en nuestros espectáculos y definen nuestra experiencia:

  • Una Cercanía Extrema: Ese ambiente donde el espectador no solo un observador, sino que siente el aire del traje de la bailaora, el sudor del artista y la vibración del suelo bajo sus pies.
  • La Profesionalidad del Cuadro: Disponemos de un equipo de artista que, como ocurría en los antiguos cafés cantantes, pone toda su alma en cada espectáculo, dominando los palos más complejos del flamenco.
  • La Gastronomía Tradicional: Porque, de la misma forma que hace 150 años, el arte se disfruta mejor con una copa o refresco y los sabores típicos de Granada, como nuestras tapas y platos autóctonos.
  • La Acústica Natural: En los cafés cantantes se buscaba el tablado de madera; en Cueva Los Amayas, la propia roca de la cueva aporta al espectáculo una resonancia natural que envuelve al espectador en un sonido puro y sin filtros.

Ven a Sentir la Historia en Vivo

Aunque los cafés cantantes han desaparecido, han evolucionado para ser a día de hoy tablaos flamencos, aunque el «duende» que los habitaba no murió.

Al visitarnos, no solo asistes a un espectáculo; participas en una tradición centenaria que ha sobrevivido al tiempo, manteniendo el respeto por la historia pero con la energía del presente.

En Cueva Los Amayas, podrás hacer un viaje en el tiempo a la historia única de Granada. Sabrás por qué, tantos años después del surgimiento de los cafés cantantes, el flamenco sigue siendo la expresión más poderosa del alma humana.

¿Te animas a descubrirlo?